PARTE 1 —¿Cuánto te pagó por meterte en la cama de ese viejo? La pregunta de Héctor Salgado rebotó contra las paredes de mármol mientras cincuenta mil pesos se desparramaban
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PARTE 1 —¿Cuánto te pagó por meterte en la cama de ese viejo? La pregunta de Héctor Salgado rebotó contra las paredes de mármol mientras cincuenta mil pesos se desparramaban
Parte 1 —Véndeme esa colina hoy, Emma, o esperaré a que el banco te saque de la casa y la compraré por menos de la mitad. Hank Mercer no se
PARTE 1 —Si no acepta casarse conmigo, Lucía Morales no volverá a rentar ni una silla en este pueblo. Don Arturo Salcedo lo dijo sin levantar la voz, sentado en
Parte 1 —Si no tienes dinero para pagar un motel, entonces tú y ese niño no tienen por qué estar parados frente a mi casa. Esa fue la primera frase
PARTE 1 —El mejor regalo que podrías darme por mis 18 años sería morirte de una vez, abuela. Así por fin repartimos el dinero. Emiliano lo dijo sin levantar la
PARTE 1 —Si tu esposa se desangra por no saber caminar, no es problema mío. Y si el niño llora, que aprenda desde ahora que nadie va a cargarlo toda
PARTE 1 —Si firmas la denuncia contra tu propia hija, quizá la dejemos bajar viva del yate. Eso fue lo primero que me dijo Mauricio Alcázar cuando puse un pie
PARTE 1 —Cuando mueras, por fin esta casa y la empresa serán mías —susurró Rodrigo mientras arrojaba mis medicamentos al bote de basura. Yo estaba tendida en la cama principal
PARTE 1 —No hay ningún huésped registrado con el nombre de Alejandro Ruiz —dijo el recepcionista, y Mariana sintió que los lirios blancos pesaban más que su maleta. Había volado
PARTE 1 —Esa muchacha es mi hija. Las palabras salieron de la boca de Gustavo Mendoza antes de que pudiera detenerlas. A su alrededor, la obra seguía rugiendo: revolvedoras, martillos,
PARTE 1 —Haz tus maletas, soldadita. Esta casa será mía en cuanto él firme el divorcio. La mujer que estaba junto a mi esposo sonrió como si acabara de conquistar
PARTE 1 —¡Quítate de mi boda, señora! Ya tuviste toda una vida para ser importante. La frase de Fernanda Alcázar todavía flotaba sobre el jardín cuando puso ambas manos sobre